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Entradas

El mejor de todos, Rodolfo Walsh

Literatura y compromiso en un solo hombre El coronel elogia mi puntualidad. -Es puntual como los alemanes- dice. -O como los ingleses. El coronel tiene apellido alemán. Es un hombre corpulento, canoso, de cara ancha, tostada. -He leído sus cosas –propone-. Lo felicito. (Esa mujer, fragmento inicial) Cagué, piensa. El hombre está parado en la esquina de San Juan y Entre Ríos esperando hacer contacto. Un movimiento extraño de autos y hombres le confirmaron la duda que lo trabajaba desde la noche y lo acompañó molesta, pegajosa, en su viaje en tren. Cagué, murmura bajo el disfraz de jubilado y aprieta la veintidós que lleva en el bolsillo del saco. Sus músculos se tensan al ver los primeros rostros que se acercan. Tres, cinco, diez… calcula en fracciones de segundos. Gira sobre sus pies y se ve rodeado. Ahora empuña e...

Sirenas

Habíamos bajado del 581 sin darnos cuenta uno del otro, cerca del faro, allá en Mar del Plata. Caminamos por la ruta unos metros sin vernos, en medio de una creciente multitud hacia la playa. Recién la vi, la miré en la larga fila del arena beach, parador rockero de aquellos años. Digo bien, la vi. Vi su tatuaje tribal al final de su espalda, cuando alzaba un chico de cuatro o cinco años y la remera subió rápida hasta la mitad de la espalda, mostrando el nudo del corpiño negro. -¿Te ayudo? -Soy madre soltera, respondió como aviso o garantía de autosuficiencia ante mi ofrecimiento a ayudarla con la matera y el bolso playero que debía ser abierto ante los controles, mientras ella levantaba las sandalias que se le habían caído al crío. Pasamos el control y le devolví el bolso. Me sonrió. Después se acomodó el pelo y dejó a su hijo en el suelo. Caminá, dale, le dijo ante el intento de berrinche. -¡No te quiero más! -Estamos acostumbrados. Siempre cargo todo sola, sino no hubiéramos sobr...

Raskolnikov, pequeño homenaje

En febreo de 2003 nacía Raskolnikov, revista cultural de distribución gratuita. Alcanzó los 7 números en 2 años y caminó los barrios del sur de Bs As y algunos claustros. A nueve años de aquel nacimiento, este pequeño recuerdo. Editorial Cuando en octubre de 2002 empezó a tomar forma la idea de Raskólnikov –aún desconocíamos su nombre– supimos de manera incierta, y por los años acumulados en reuniones, espacios y silencios compartidos, cómo iba a ser. Aunque después vinieran las reuniones y las discusiones formales sobre qué hacer y para qué. Quizás seamos un poco soberbios, pero Raskólnikov bien podría ser definida con palabras que Onetti utilizó para explicar lo que hacía en Marcha, la legendaria revista uruguaya fundada por Quijano: “armar una columna de alacraneo literario, naciona-lista y antiimperialista”. Raskólnikov es algo de eso y más. Queremos que sus páginas se conviertan en un espacio de producción, experimentación, discusión y divulgación del arte profundamente enraizado ...

Sabés?

Siempre escuchaban al Indio en youtube, pero aquella tarde Martin había llevado el unplugged de Nirvana en medio de unos papeles y libros por corregir. Por suerte la compu estaba enterita, y en segundos Cobain desparramaba su belleza por todo el cuarto. Fue entonces cuando, se escuchaban los primeros aplausos, las pesadas nubes comenzaron a cubrir el cielo de diciembre. Ella se acercó a la baranda del balcón americano y encendió un porro con la yerba que había triturado instantes antes en su nuevo picachu. Sí, picachu se llama, había dicho ante la pregunta apenas pronunciada. Ahora fumaba de espaldas a él, de frente a las nubes y al viento que raspaba las hojas de un árbol contra una pared, que llenaba su pelo de hojas y de vientos de nueva estación. Ahora fumaba y el olor dulzón comenzaba a llenar el aire. Entonces él abandonó el sillón y fue tras ella. Se arqueó suavemente al sentir su presencia besándole el cuello. -No te voy a dar. -Me gustás- murmuró mientras bajaba por su espalda...

A 10 años del 19 y 20 de diciembre

Que así sea Me sorprendió escuchar su voz, aunque esperaba el llamado desde hace años. Casi no tuve tiempo de conmoverme. De golpe viajaron al presente infinitas imágenes de aquellos tiempos en donde habíamos sido felices, a pesar del mundo y de nuestra estúpida ingenuidad adolescente. Alejarme de él, me impuso la certeza de nuestro amor. Porque cuando ya no estuvo, supe que era él a quién yo buscaba. Llamó una tarde, y bastó con escucharlo delirar de fiebre, de odio, de pedir venganza. Alcanzó su respiración agitada y la voz lastimada, en las eternas noches de insomnios y frustraciones. Esa misma tarde supe que le iba a decir que sí a cualquier cosa, sin rodeos y sin saber que tenía para proponerme. Cuando llegó, el tiempo había disuelto los rencores. Lo supe cuando empezó a hablar: “...años y generaciones de opresión y humillación, hasta que decís basta casi sin darte cuenta, y entonces, en un abrir y cerrar de ojos, tenés la idea, -decía tironeándose de la barba que había crecido en...

Mudanza

Después del golpe no sintió más nada. Sólo un suave latido en el lado derecho de su cabeza y una tensa rigidez creciente en las palmas de las manos. Después, creyó, todo era más o menos igual. Se sorprendió al descubrir que estaba bajo el agua, nadando sin esfuerzo. No sabía cómo había llegado hasta allí. Sólo recordaba su huida desde la casa de los abuelos y la larga carrera por el sendero que lo llevaba hasta la laguna. El grito de sus amigos y algunos “primos del campo” –los poli- que se habían largado a su captura, luego del eterno Poliladron de todas las vacaciones. Joaquín venía al pueblo todos los veranos, después de las clases, a pasar las Fiestas y a aprovechar el aire limpio y las tibiezas del sol, que en la capital ya casi no se consiguen, junto a los abuelos, los tíos que nunca se acostumbraron a la ciudad y los numerosos primos que aumentaban con los años. Le encantaba pescar recostado en la orilla del lago y nadar de contrabando durante las siestas de los grandes. Pero de...

La Maga, triste y extraño regreso

Versace Peugeot 408 sport Deep purple en el Luna Park Bs As Agenda Cultural (pauta oficial del G.C.B.A., es obligatoria) Tea & Deportea (son los editores) CTI presenta Sky Mirage II en el Opera Citi Pro esmalte Ian Paice en el ND Swatch Mierda; no recordaba a La Maga así. Acabo de comprar La (nueva) Maga y me sorprende rápido la cantidad y el tipo de publicidad. Ojeo, estoy en el subte. Decido empezar por la contratapa ya que el título del artículo Final y principio sirve de puente con la vieja Maga. Entonces me entero a través de Carlos Ares que él es el único que quedó del viejo equipo y que promete sólo escribir una columna “(…) pero no tendré opinión, ni voz, ni voto en el resto del contenido para que no se juzgue, acuse o condene a los jóvenes periodistas que se harán cargo de la revista (…)” Sin embargo, al recorrer las firmas del interior, la suya se repite al menos en tres oportunidades… Leo. Entonces La (nueva) Maga me decepciona. ¿Ares? No lo conocía, no lo recordaba de...