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Mostrando las entradas etiquetadas como Pequeño homenaje

Manuel Ugarte

El talento, lejos de ser un fenómeno individual, es un fenómeno social. En un hombre se condensa un momento de las colectividades. Por uno de los poros humanos surge la savia del conjunto. Con ayuda de un cerebro se exterioriza un gesto colectivo. El pensador y el artista no son más que el producto de la ebullición común, como la flor es un brote de la vitalidad de la tierra. Si pierde contacto con el jugo que la nutre, se marchita. Su fuerza es verdaderamente eficaz puesta al servicio del elemento que la engendró. Las nuevas tendencias literarias, 1908.

Raskolnikov, pequeño homenaje

En febreo de 2003 nacía Raskolnikov, revista cultural de distribución gratuita. Alcanzó los 7 números en 2 años y caminó los barrios del sur de Bs As y algunos claustros. A nueve años de aquel nacimiento, este pequeño recuerdo. Editorial Cuando en octubre de 2002 empezó a tomar forma la idea de Raskólnikov –aún desconocíamos su nombre– supimos de manera incierta, y por los años acumulados en reuniones, espacios y silencios compartidos, cómo iba a ser. Aunque después vinieran las reuniones y las discusiones formales sobre qué hacer y para qué. Quizás seamos un poco soberbios, pero Raskólnikov bien podría ser definida con palabras que Onetti utilizó para explicar lo que hacía en Marcha, la legendaria revista uruguaya fundada por Quijano: “armar una columna de alacraneo literario, naciona-lista y antiimperialista”. Raskólnikov es algo de eso y más. Queremos que sus páginas se conviertan en un espacio de producción, experimentación, discusión y divulgación del arte profundamente enraizado ...

Allen Ginsberg

AULLIDO Vi las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura, hambrientas histéricas desnudas, arrastrándose por las calles de los negros al amanecer en busca de un colérico pinchazo, hipsters con cabezas de ángel ardiendo por la antigua conexión celestial con el estrellado dínamo de la maquinaria nocturna, que pobres y harapientos y ojerosos y drogados pasaron la noche fumando en la oscuridad sobrenatural de apartamentos de agua fría, flotando sobre las cimas de las ciudades contemplando jazz, que desnudaron sus cerebros ante el cielo bajo El y vieron ángeles mahometanos tambaleándose sobre techos iluminados (…) Cubierto de hojas amarillas, crepitando entre las sábanas, revuelvo el vacío de tu ausencia. Insomne, inconsciente aún el zumbido del aparato que ventila no alcanza a despegar los ecos. Y doy otra vuelta, medio dormido, medio despierto, hasta que dejo mi cara sobre un pedazo de sábana que huele a vos. Mezcla de perfume y transpiración, huella...