Fue en busca de un amarre. De un gualicho que lo atara a las polleras de esa pendeja que lo tenía loco y no lo dejaba trabajar, ni pensar, ni nada. Así, desesperado como andaba. Sin dormir, borracho o algo drogado por las inagotables noches en vela. “Noches blancas —decía— o noches blandas” cuando andaba con el berretín del tango y la mandanga le sacudía la mandíbula. Consiguió el dato en una charla con los albañiles de la vuelta de su casa. Una tarde de sol y cerveza que se estiró hasta las primeras confesiones. Después, las cumbias de Leo Mattioli hicieron el resto. Entonces, fue. Subió primero a un bondi que se perdió cruzando La Noria . Bajó y tomó otro que continuó bordeando el río Miserias durante un buen rato. Calculó como pudo el tiempo del viaje porque el GPS no era confiable con callecitas que nacen y mueren con la velocidad del hambre y la intemperie. Cuando vio el santuario pintado de rojo, bajó y regresó unos metros. Vació la lata de ce...
Ranchada es el último libro de Carlos Ricciardelli. Docente durante el día, escritor por las noches. El libro dice algo sobre el autor: podemos imaginarnos a Carlos, tras una jornada de laburo en la escuela, llegar al caos de su casa, entre pedazos de libros que empieza, deja, vuelve a leer más tarde, entre papeles, anotaciones con ideas, con fragmentos de lo que después serán sus poemas, entre pedazos de sí mismo. El libro está dividido en partes. Al principio, "berretines" y después "las formas del dolor/vida" . Dos voces en un mismo libro. Porque somos muchos en uno, siempre. Y eso se nota en este libro. Al principio, la voz del lumpenproletariado se apodera de Carlos. Mira las cosas con ojos de vidas hostiles. Bah, ¿hay alguna vida no hostil? Los existencialistas nos dicen que es una condición de la existencia el dolor y la violencia, pero no seamos ingenuos: algunas vidas arrastradas por materialidades injustas pesan más, duelen más. Las voces d...