Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como historias

Sirenas

Habíamos bajado del 581 sin darnos cuenta uno del otro, cerca del faro, allá en Mar del Plata. Caminamos por la ruta unos metros sin vernos, en medio de una creciente multitud hacia la playa. Recién la vi, la miré en la larga fila del arena beach, parador rockero de aquellos años. Digo bien, la vi. Vi su tatuaje tribal al final de su espalda, cuando alzaba un chico de cuatro o cinco años y la remera subió rápida hasta la mitad de la espalda, mostrando el nudo del corpiño negro. -¿Te ayudo? -Soy madre soltera, respondió como aviso o garantía de autosuficiencia ante mi ofrecimiento a ayudarla con la matera y el bolso playero que debía ser abierto ante los controles, mientras ella levantaba las sandalias que se le habían caído al crío. Pasamos el control y le devolví el bolso. Me sonrió. Después se acomodó el pelo y dejó a su hijo en el suelo. Caminá, dale, le dijo ante el intento de berrinche. -¡No te quiero más! -Estamos acostumbrados. Siempre cargo todo sola, sino no hubiéramos sobr...

Si esa moneda hablara...

La noche está en pañales, había dicho el pibe y de un saque se metió toda la mandanga en la napia. Ya está, ahora estamos listos, pronunció mientras arqueaba las cejas con exageración. Se refregó la nariz un par de veces y le dijo a Rilli que lo siguiera. Caminaron un rato rebotando en cada esquina, puteando a los perros que se arremolinaban entre las bolsas de basuras. ¿Dónde estará el panameño? ¿Dónde se habrá metido?, preguntó el pibe, mientras Rilli encendía un cigarro. ¿Dónde se habrá metido? El pibe estaba duro. Ecléctico en su rumbo no dejaba de preguntarse por el panameño y la bolsa de merca que le había prometido. Rilli se cansó de tantas vueltas y luego de un par de horas se metió en la primera joda que vio. ¡Huu! Sí la noche estaba en pañales como le había dicho el pibe (que dicho sea de paso lo había dejado protestando contra el paredón de la antigua marmolería, convencido que el remolino de perros en celo ocultaban al panameño infiel y deshonesto.) Era de madrugada cuando ...