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Si esa moneda hablara... más de la cuenta

Lo despertaron unas moscas zumbonas, revoloteándole por la cara y manoteó un par de veces frente a las luces del día. La dolía la espalda, el cuello. Se había quedado dormido en la orilla del riachuelo. Unos ladridos terminaron de despabilarlo y lo devolvieron otra vez a las calles del barrio. Estaba cansado. Tenía hambre. Pasó por la Iglesia y saludó a las viejas que se acercaban a escuchar la misa del padre Pepe. Sonrió a unos pibitos que pasaron corriendo y siguió hasta la otra esquina. ¿Dónde estará el pibe? Pensó de pronto. Aprovechó la mañana y se fue para La tacita. Ahí estaba la Tere limpiando la cocina. El desayuno había terminado. ¿Tomamos unos mates? Le dijo Rilli después de saludarla con dos besos, uno por mejilla, como le habían enseñado. ¡Dale! ¿Por dónde andabas? Tan perdido… Rilli sonrió y le alcanzó el primero de una larga serie de mates. Comió algunos chipacitos que le alcanzó la Tere y le contó del baile y que había visto a Marina con el gordo. Y sí… Vos sabés como s...

Ahí vamos...

La siesta, Prilidiano Pueyrredón Enero Casi las diez de la mañana y apenas logro levantarme. Tropiezo en la penumbra pegajosa de la habitación. Abro las persianas para sentir correr algo de aire. El día amaneció nublado. Plomizo, pienso y una puntada en la sien izquierda me recuerda el trabajo atrasado y la mala noche. Tengo el cuerpo pegajoso y ahora huelo la agresividad del sudor en las sábanas y en la piel. ¿Cuántos días llevo metido en esta pieza? ¿Cuántos días dándole vueltas al teclado, hasta llenarlo de agua, de sudor? Es enero en Buenos Aires. Una pesadilla. A un costado del cuarto en donde trabajo, duermo y a veces como, hay una pileta. Una pileta de lona verde, llena de delfines simulando arabescos. Abro la puerta y la frescura insolente del nuevo día se mete en la pieza junto con hojas amarillas, secas por el sol. No aguanto mi transpiración. Me meto en la pileta desnudo entre hojas e insectos muerto...

Un viaje

El verano avanza y las vacaciones van llegando a su fin. Los días en Uruguay fueron fructíferos y llenos de energía. La potencia afro brota en cada rincón de Montevideo y se manifiesta a pleno en los carnavales y festividades religiosas. El corazón late al ritmo de las lonjas en el barrio Sur y llega hasta las entrañas de todos aquellos que se animan al arrabal. Llamadas, Iemanjá y Juan Carlos Onetti fueron los astros que iluminaron este viaje. Onetti cumplió cien años en el invierno del 2009, el año de las bestias y la gripe A, y Montevideo se vistió de gala para homenajearlo. No pude viajar en aquel tiempo y lo hice ahora en busca de sus restos, de algún rastro de aquel homenaje. Sin embargo, no hay huellas de todo aquello. No quedó prácticamente nada. Sólo una biografía editada por el Centro Cultural de España en Montevideo y el Teatro Solís en donde reproducen una fotografía de la gigantografía de una foto emblemática ,tomada por el genial Sabat en 1957, de J.C.O en el mismo cubo d...

Verano del 2011

Entre tanto calor sofocante y algunos chapuzones, voy dedicando mis días a diversas lecturas esperando el mágico llamado de las musas. He escrito algunas páginas ya, pero vivo los momentos previos, alimento mis horas esperando la combustión. Entretanto me regocijo en la fructífera lectura de Oscar Terán y sus excelentes Diez lecciones iniciales, 1810-1980 de historia de las ideas argentinas. Un gran libro elaborado a partir de sus largos años de profesor en la UBA, en la cátedra de Pensamiento Argentino y Latinoamericano de la Facultad de Filosofía y Letras. Un libro ameno y profundo. Aquí transcribo algunos conceptos que nos ayudan a pensarnos como sujetos políticos que somos: (…) para Rousseau “no es el individuo, sino la voluntad general, la que tiene determinados derechos fundamentales”. No es la sociedad (en tanto sumatoria de individuos) sino la comunidad (como unidad, como pueblo-uno) la que es depositaria y a la que pueden atribuirse los derechos naturales, y por ende, la liber...

Historias del nuevo siglo

Ma r ia na I Mariana, ahora, no quiere operarse. Es que la semana pasada, en su privado del centro, mientras trabajaba, un tipo le acarició la poronga. Fue un descuido. Pequeña y torpe sintió de pronto avanzar su mano por la entre pierna; y acabaron los dos juntos. Sin proponérselo, era sólo trabajo. No fue la primera vez. Pero ayer, el cliente volvió y le dijo que la ama. II La primera de las palizas que recuerda la recibió de su hermano. Su padre, aunque nunca lo aceptó, jamás le puso una mano encima. Ni siquiera una caricia. Ni un beso. La primera paliza la recibió justito después del primer beso y esa extraña sensación que le recorrió el cuerpo, erizándole la piel bronceada, del verano aquel. Francisco, su hermano mayor, no soportó verlo en brazos de Juan, su mejor amigo. Y encima vestido de mujer. -¡Estamos jugando!- alcanzó a decir antes de suplicarle que frenara de golpearlo. III Cuando tenía siete u ocho años y llegaba de la escuela corría a meterse en la cama con su abuela. A...

La tela de la araña, publicación de la UTN

Si esa moneda hablara...( parte III)

Martín le dijo a su amiga que la quería (en realidad que le gustaba, y mucho) Ella, le sonrió y dijo que le agregaba confusión a su confusión. Entonces, ella le agarró las manos con la misma dulzura que semanas atrás le había dicho, es muy lindo Martín, muy lindo eso que leíste.Ahora Martín camina por las paredes esperando que ella le diga algo. Algo más allá de su confusión. Pasan los días y aún no recibe respuesta.