Ir al contenido principal

Entradas

Escuchábamos rocanrrolles

Escuchábamos roncanrolles echados en el sillón así, tu cabeza sobre la mía. Aprovechaba a sentir tus olores, tus perfumes entre el pelo, tus olores en la piel. Escuchábamos rocanrrolles y nos pasábamos un mate caliente de anhelos y tibios de besos. Escuchábamos roncanrolles echados en el sillón, susurrabas temas de los redondos y jugábamos, otra vez, como en aquellos buenos tiempos, a descifrar las letras, a imaginar cual había sido el mensaje de aquellos años desangelados. Jugábamos a cazar el tiempo, a meterlo dentro de nosotros, a empujarlo con nuestras lenguas, a llenarnos de él. ¿Ves? Dijiste de golpe y te levantaste, para mí, que se lo estaban cogiendo… y echaste durante unos segundos los ojos hacia el techo, como si la música bajara del cielo. ¿Ves? Y ahora movías las manos, con las palmas hacia arriba, se lo estaban cogiendo, repetiste, ¡y estabas tan hermosa!   No lo había pensado, respondí, trayéndote hacia mí, hacia mis locas ganas de vos. ...

A propósito de "Las recónditas ganas de quedarme aquí..." Por Alan E. Storino

El compás es la entidad métrica musical compuesta por varias unidades de tiempo (como la negra o la corchea) que se organizan en grupos, en los que se da una contraposición entre partes acentuadas y átonas1.  “Las recónditas ganas de quedarme aquí, nomás” es una obra escrita por Carlos Ricciardelli, escritor, maestro, profesor, padre de tres hijos, socialista, quemero, porteño,  muchacho de letras, historiografía y demás compases (o unidades de tiempo) que la contingencia  de vivir -o no morir según Derrida-  le va deparando a lo largo de su  existencia.   Página siete. Comienzo del viaje. Página en blanco y letra grandilocuente.  El autor juega con las ansiedades y arroja la primera piedra provocando estéticamente al potencial lector progresista (¿ergo ateo y pagano?) con una cita de Jesúcristo. “Ahora, en cambio, el que tenga dinero que lo traiga, y también provisiones, y el que no tenga espada, que venda su abrigo y se compre una”  Primer...

Manuel Ugarte, a modo de homenaje

Hace poco, por obra del azar y de algo parecido al aburrimiento, me puse a acomodar papeles y libros que había usado para un antiguo trabajo. La tarea me atrapó por completo y me detuve en detalles, marcas y subrayados  y –siempre sucede lo mismo- no pude terminar lo iniciado. La suerte me llevó a encontrar un libro de Manuel Ugarte.  En el prefacio a Mi campaña Hispanoamericana (1922) hallé una magnífica clase sobre el quehacer de la diplomacia internacional. En aquellos años –primera década del siglo XX- la elite por entonces gobernante y sus órganos de difusión sostenían –como hoy, como siempre- la imposibilidad e inconveniencia de malquistarse con los EEUU. Entonces, en el prefacio Manuel Ugarte explica, les explica a los doctos liberales, “lo que precisamente caracteriza la acción diplomática es la posibilidad de disentir sin chocar y de obtener ventajas o disminuir las del adversario sin utilizar un gramo de pólvora, manejando la sutileza, el razonamiento, el in...

Me separo las palabras...

Me separo las palabras y busco busco entre los huesos que heredé de mis padres/ en papeles amarillos/ secos de sol Busco/ busco/ y poco a poco -trabajo de largo aliento- voy deconstruyéndome Me separo las palabras y busco busco entre los huesos y papeles amarillos Busco busco y me digo me voy diciendo diciéndome/ llamándome/ nombrándome/ estos son tus huesos, palabras que soñaron a tus padres    

Las recónditas ganas de quedarme aquí...

El segundo libro de cuentos Las recónditas ganas de quedarme aquí, nomás puede conseguirse en las siguientes librerías de Buenos Aires: De la Mancha. Av. Corrientes 1888  El Aleph.  Av. Rivadavia 3972 Punto de Encuentro. Av. Entre Ríos 1071 Vuelvo al Sur. La Rioja 2127 Centro Cultural Jauretche. Bolivar 1015

Relato de Navidad

Diciembre había llegado como todos los años: deseado hasta el colmo de la espera. Y una vez allí, los días se escapaban como el agua entre los dedos. Era nuevamente frustrante. Los cierres obligados e impostergables lo llevaban a trabajar más tiempo y con renovada presión. El calendario engañaba con sus feriados y anuncios de fiestas y prontas vacaciones. Siempre se dijo, diciembre es para disfrutar esperando los brindis con amigos y las fiestas . Pero, otra vez, los cierres aprietan y no se puede pensar en diciembre ni en días calmos. Todo es, nuevamente tan vertiginoso como siempre.  Diciembre es una utopía, un fracaso más , piensa y da otra vuelta más en su desvelo. Entonces Martín se detiene en medio de la noche, salpicado de luces navideñas que entran por la ventana abierta. Martín se levanta de la cama porque la botella de agua que tiene a su derecha, en el piso, está vacía y no aguanta la sed. Se sienta buscando el reloj y gira, y la ve. Malena duerme a su l...

Carlos A Ricciardelli presentó su segundo libro de cuentos:Las recónditas ganas de quedarme aquí, nomás

El viernes 14 de noviembre en el Centro político y cultural El Jauretche de la ciudad de Buenos Aires, Carlos A. Ricciardelli presentó su segundo volumen de cuentos. Durante el encuentro se escucharon las palabras de Néstor Gorojovsky, Gustavo Ramazzotti y Paulo Cesar. El pianista Ulises Avendaño inició la velada con Mi noche triste y Nunca tuvo novio, dos bellísimos tangos que encendieron la noche. Ricciardelli, Crispin y Ramazzotti presentando Las Recónditas ganas de quedarme aquí, nomás                                                                    En el centro Carlos Ricciardelli, a su izquierda Gustavo Ramazzotti y Crispin. A la derecha el músico de tango Ulises Avendaño y Paulo Ocampo. Debajo Héctor Laplace.