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Entradas

Algo parecido al amor, fragmento

(...) Desperté de pronto con un fuerte ataque de tos. No podía respirar, me asfixiaba. Manoteé el aire con los ojos entrecerrados y cientos de globos azules comenzaron a agitarse sobre mi. el susto me invadió y quedé paralizada sintiendo caer las tibu¿ias esferas azules sobre mi cuerpo, cubriendo las sábanas, deslizandose al piso. Quise moverme, sacudirlas y no pude. Una extraña rigidez había capturado todos mis movimientos, sólo alcanzaba a revolear la mirada que iba cegándose lentamente. Intenté soplar y no pude. Apenas escuchaba el suave rasguño de mis pestañas sobre la tirantés del látex y mi respiración en aumento. Cientos de globos caían sobre mi. El brillo azul fue oscureciéndose hasta cubrirme por completo y presionar sobre mis pupilas abiertas en busca de luz. (...) Algo parecido al amor + novela breve Algo parecido al amor + novela breve

Objetos

"(...) Sólo conozco la dulce leche de tus dientes; la leche plácida y burlona que me separa y para siempre del paraiso imaginado del imposible mañana de paz y dicha silenciosa de abrigo y pan compartido de algún objeto cotidiano que yo pudiera llamar nuestro." J.C.O. Y el pan nuestro

Onetti y el arte de la derrota, lecciones de un maestro

“Nunca escribí para pocos o muchos; siempre escribí para mi dulce vicio que no castiga el código penal.” J.C.O La vida breve (Bs. As. 1950) de Juan Carlos Onetti es un curso magistral de literatura. A diferencias de muchos otros escritores, el Gran Oriental nunca escribió siquiera un apunte de cómo debía hacerse literatura. Mucho menos un decálogo o “paper” académico en donde –con precisión de ingeniero- se dedicara a descular “la forma literaria”. En cambio, en muchas de sus obras, puede verse –aguzando la lectura- la tensión del oficio más viejo del mundo. O caso, ¿hay alguna otra actividad del hombre que precede a la de sentarse al calor de un fogón prehistórico a contarse historias? En 1939 aparece en Montevideo su primer libro: El pozo, novela breve en donde Eladio Linacero, sólo y a punto de cumplir los cuarenta años, se encuentra en una pieza de hotel, sin vidrios en la puerta con viejos diarios tostados por el sol clavados en la ventana. Solo y sin tabaco, se dispone a ...

Entonces

Es un día terrible. Pensar que hace unas semanas las grandes lluvias sacaron del olvido y del sopor al pueblo como hacía tiempo que no ocurría. En pocas horas las aguas bajaron de golpe llevándose todo lo que había a la vera del río y desperdigando a toda una familia, que ahora vive en la casa del pastor. El calor es espantoso y dicen que las impertérritas manchas de sol han iniciado un incendio allá a lo lejos, sobre la base del cerro. Gracias a los gringos algunas araucarias se estiran añosas bajo el sol, salpicando de sombras tanta luz que lastima los ojos. Con esfuerzo, el hombre que llegó de pronto metiendo ruido con su moto, se inclina a cielo abierto, se tuerce evitando el viento con la espalda, enciende un cigarrillo y lo lleva lentamente a la boca. Desmonta de su motocicleta y camina. Traza un círculo de pasos gastados como queriendo estudiar o encontrar algo que sólo las piedras pueden guardar. Espera. Es la hora de la siesta y nadie se asoma por más que ese bicharraco meta t...

24 de Marzo de 1976 - 2009

“Libres o muertos, jamás esclavos” José de San Martín “(...) el pueblo aprendió que estaba solo y que debía pelear por si mismo y que de su propia entraña sacaría los medios, el silencio, la astucia y la fuerza (...)” Rodolfo Walsh, Un oscuro día de justicia.

Tropiezos: poemario

Hay que comenzar la tarea, arbitraria y cotidiana de continuar la vida de malgastar los zapatos haciendo una huella destinada al olvido. Comenzar, encendiendo la hornalla y refregarse los ojos ante el frío de la mañana, elegir un mate y volcar la yerba, acercar la nariz a la tibieza del humo que trepa sobre la espuma. Volver después, y caminar entre el perfume y el calor de tu ausencia, tus libros, tus papeles sobre la mesa de siempre la presencia austera y tibia de los recuerdos que se intercalan tímidos entre los hechos recientes aumentando la dicha exacerbando mi confusión apoyar las manos sobre la tabla de la mesa, sentir los golpes, las imperfecciones, los machucones bajo mis dedos acariciar las esquinas, redondas por el tiempo y el uso, descubrir nuevas marcas y colores, manchas manchas del cuerpo sobre esta madera que contuvo nuestro hambre y nuestra sed, nuestras ansias, nuestra miel nuestro pan y el vino de cada día.